Abr 27 2005
Ser colaborador de Infonomia!
La revista eLearning, Corporate Learning cumplió 3 años el mes anterior. Quizá sea un buen momento para reflexionar qué supone, para su autor, esta colaboración con Infonomia!.
(Tiempo estimado de lectura: 3 minuts)
Conocí personalmente a Alfons Cornella hace unos años, creo que en 2000, pero había oído hablar de él con anterioridad: cuando empecé a sentir interés por el sector de las Nuevas Tecnologías, a informarme sobre él. Ya entonces me dijeron que Alfons era “el tío que sabe más de Internet en España”.
Decidí suscribirme a las Revistas de Infonomia! y empecé a leerlas todas. Me parecieron brillantes, comprometidas y, sobre todo, libres, muy independientes. Expertos en las diferentes materias decían lo que estimaban oportuno, reflexionaban con rigor y sin cortapisas. No estaban vendiendo nada, no trataban de persuadir a nadie: compartían sus amplios conocimientos y aprendizaje con generosidad… y punto. En esa época no sabía mucho del proyecto en sí mismo, pero sí veía que aquellos artículos me enseñaban, me gustaban, me convenía leerlos si quería ir entendiendo de aquellos temas tan punteros y novedosos. No había ninguna revista que tratase específicamente de la disciplina en la que yo me sentía más implicado (el eLearning), pero daba igual: todo aquello valía mucho la pena, en sí mismo.
Al poco tiempo, empecé a comentar algún aspecto concreto que se trataba en estas publicaciones digitales, ángulos que me llamaban la atención, con compañeros de trabajo intelectualmente inquietos… y observé, no sin cierta sorpresa, que un buen número de ellos habían leído los mismos artículos y conocían el proyecto mejor que yo. Entonces fue cuando pensé que quería saber más sobre su creador. ¿Quién era ese “tío que más sabe de Internet en España”? ¿Por qué había montado todo aquello? ¿Qué le movía?
La verdad es que no se me ocurría cómo contactar con él, con qué excusa dirigirme a una persona que llenaba salas de conferencias y al que se consideraba, y se sigue considerando, un auténtico gurú. ¿Con qué motivo iba yo a molestarle? ¿Qué le explicaría?
Cierto es que, personalmente, no me considero tímido. También es cierto que, además, he tenido y tengo la enorme suerte de encontrar gente muy valiosa y prestigiosa, en diferentes ámbitos, que tienen paciencia conmigo, que me han dejado y me siguen dejando aprender de ellos, preguntarles, pedirles ayuda. Pero nada de eso me hace imprudente a la hora de dirigirme a alguien a quién no conozco, para presentarme. Abordar a una persona ocupada, acreditada y muy conocida, con el único argumento de que me interesaba saber más de él y de su iniciativa, me parecía poco serio. Y no lo hice.
La solución llegó por sí sola: con otros profesionales interesados en las Nuevas Tecnologías, que también trabajaban en el sector, la Universitat Ramón Llull decidió iniciar un Máster en eManagement y me nombró su director, el coordinador de aquel claustro. Entonces pensé en proponer a Alfons que formase parte de él, como profesor visitante. En realidad, teníamos un buen número de visitantes muy importantes ya contactados, así que quizá Alfons también aceptaría: eso nos permitiría contar con una primera figura en el tema y a mi, particularmente, me daría la oportunidad de conocerle. Así que le llamé.
Me sorprendió muchísimo lo llano que se mostró desde el principio. Con lo mucho que sabía y lo respetado que era, se le veía humilde y muy cercano. Enseguida aceptó impartir una sesión y pude conversar con él más tranquilamente.
Luego, una cosa llevó a la otra y, al final, me encontré proponiéndole que me dejase escribir una nueva revista de aquellas que yo tanto había leído, pero en este caso sobre eLearning. Una revista muy modesta, pero hecha con mucha ilusión.
Tres años después, con 55 artículos de la revista publicados, un libro en el mercado y otro en preparación (de la colección Infonomia!), conociendo a un montón de personas interesantes del entorno Infonomia!, me doy cuenta de porqué este proyecto es una verdadera empresa en red, de porqué aglutina a tanta gente valiosa y con talento: porque da tanto o más de lo que recibe. Porque para ser líder de una empresa en red, hay que ser libre y dejar serlo a los demás, respetarlos profundamente. Porque hay que saber mucho pero también ser buena persona. Porque hay que ser generoso. Porque la categoría de alguien se mide por el número de buenos colaboradores que tiene alrededor, y el primer nodo de una red es el que logra (o no) que se extienda.
No me extraña que esto funcione. No me extraña que haya tanta gente buena, y además buena gente, escribiendo aquí. No me extraña.
Ahora espero que Alfons me publique esto, que de tan modesto a veces se pasa. ¡A ver si se lo cuelo antes de que se entere!







