Mar 09 2004
El caso del Rector sordo (II)
Factores críticos para la implantación de la enseñanza virtual en una universidad tradicional, sin los cuales nunca podrá funcionar.
(Tiempo estimado de lectura: 3 minutos)
Sr. Babot –dijo el Rector, frunciendo el ceño– parece que presupone usted que nuestro claustro es poco profesional o que tiene un comportamiento negligente en su actividad docente. ¿Es así?
¡En absoluto! –repuse. Me limito a explicarle lo que ocurrirá, sea cual sea la aptitud y la actitud general de sus profesores. Ya sé en qué universidad me encuentro y también sé que tiene un gran prestigio. Será porque se lo habrán ganado con muchos años de trabajo duro y seriedad, no lo dudo. Pero tiene usted más de 1.000 docentes, más de 40.000 alumnos y, estadísticamente, es casi imposible que pueda implantar un eLearning decente si no consigue entusiasmar con el proyecto a un grupo suficiente de profesores, en cada facultad donde le interese introducir la formación virtual.
Está equivocado -insistió. Muchos alumnos ya usan las Nuevas Tecnologías con regularidad. Piden que se incremente su uso constantemente. Si ponemos equipos informáticos suficientes en las aulas, si la plataforma elegida es sólida, el eLearning se introducirá con rapidez. Los alumnos se matricularán en programas virtuales y ello inducirá a los profesores a usar el soporte. Ya lo verá.
Lo siento, pero no lo comparto. El asunto no funciona así. Son los educadores los que convierten y dinamizan a los educandos (o deben hacerlo), no al revés. Los profesores deben inducir a los discípulos a usar los foros, a entrar en debates virtuales, a usar las plataformas. Y lograr esto, ser buenos dinamizadores, lo que usted tendrá que pedirles a sus maestros, no es nada fácil. El eLearning es un escenario totalmente nuevo para ellos y, al principio, muy duro de aceptar, por muy versátil y adaptable que sea su claustro. Si usted no evangeliza a unas cuantas primeras espadas en cada facultad (al menos, un 20%), si no logra entusiasmarles, si no les mima y les explica todo con paciencia, ni los alumnos ni unas órdenes estrictas de los decanos conseguirán extender la enseñanza virtual. No logrará nada por la fuerza, ni gastándose millones en tecnología. Eso sí, una vez implantado, el eLearning (o el Blended Learning) le maravillará a usted, a sus profesores y a sus alumnos: es un modelo muy potente, créame.
El Rector cortó la reunión, me dio las gracias y, evidentemente, no me hizo el menor caso.
El resultado, tras casi año y medio de esta conversación, ha sido desolador para esta universidad. Han gastado varios millones de Euros en comprar licencias de software, en ampliar capacidad de máquinas y en producir contenidos (pagando una miseria a los pocos profesores que han prestado su ayuda). Han lanzado sólo 8 programas virtuales cortos, en los que se han matriculado, en total, 121 estudiantes.
Todo ello por no cuidar su máximo tesoro: su gente. Con una inversión 20 veces inferior pero un equipo de 3 personas válidas, explicando y educando maestros, el resultado sería 10 veces superior, como mínimo.
Aquel Rector estaba sordo, o lo parecía.
El otro día volvió a llamarme. Aún no he ido a verle, pero iré. No creo que sirva de mucho, porque quiere pedirme que le recomiende otra plataforma sobre la que construir los programas, pero sigue sin cuidar sus recursos humanos. No soy de los que se callan, o sea que le llevaré este artículo y le pediré que lo lea: debo intentar ayudarle, con toda sinceridad. Y me temo que la reunión volverá a acabarse muy pronto.







