Ene 15 2004

El amargo pomelo

Publicado por Íñigo Babot a las 7:39 en Revista eLearning

Breve reflexión sobre motivos alternativos por los que se va a implantar el eLearning, al margen de su eficacia docente y sus muchas virtudes como sistema pedagógico.

(Tiempo estimado de lectura: 3 minutos)

El que escribe debe confesar su enorme afición (casi adicción) por las frutas dulces. Sin embargo, de vez en cuando creo que está bien tomarse medio pomelo y degustar su amargor. Ello me permite equilibrar, no empacharme, variar, y apreciar mejor el sabor de la fruta que me gusta más: la dulce.

Con la investigación y el estudio creo que sucede lo mismo: lo razonable es desarrollarlos siempre en la vertiente que más nos interesa, nos atrae y nos motiva, pero sin descuidar que existen otros aspectos, quizá menos brillantes a nuestro modo de ver, pero que no por ello deben obviarse. Ello nos permite comprender mejor la globalidad del tema y tener una visión más justa y ponderada, no creernos demasiado en posesión de la verdad absoluta, ser más humildes.

En el sector del eLearning, tras conocer el tema y a sus protagonistas en profundidad, sinceramente creo que existen muy pocas dudas sobre su potencia como sistema pedagógico, sus grandes virtudes, la revolución que supone y el enorme avance que representa en la historia de la educación (en mi modesta opinión, uno de los dos mayores en el último milenio). Pero no conviene olvidar los aspectos más prosaicos del asunto: razones alternativas y menos brillantes que, en todo caso, asegurarían su implantación.

Son el tipo de argumentos que el autor oye en algún congreso o conferencia a los que acude. Allí encuentra excelentes profesionales y escucha, de algunos de ellos, de vez en cuando, algo como: “Íñigo, tú estás investigando los aspectos de más valor añadido y más prácticos del eLearning, y es bueno que lo hagas porque son los que prevalecerán a medio plazo. Pero no te olvides de que, a corto plazo, también se usa por razones menos vistosas, como por ejemplo…”.

Algunas razones amargas para implantar eLearning

1- Reducir drásticamente los costes de capacitación en la empresa, sin que nadie pueda quejarse (ningún trabajador ni organismo público) de que no se imparte formación suficiente en la compañía. Justificarse.

2- Dar una imagen empresarial moderna y vanguardista, de uso de tecnología punta. Aparentar.

3- Lograr indirectamente que los empleados tiendan a estudiar y formarse (aunque sea en provecho de la empresa) en su tiempo de ocio, y no durante su jornada laboral: que lo hagan desde casa o fuera de horas de trabajo. Maximizar productividad.

4- Poder echar la culpa a los empleados (y nunca a ningún profesor, asignatura o plan de capacitación) de sus propias deficiencias formativas, explicando que -el eLearning está estudiado para que aprenda hasta el más lento de los colaboradores. Si no lo lográis, será culpa vuestra-. Eludir responsabilidad.

5- Aprovechar la implantación de una plataforma de eLearning para justificar una renovación o sobredimensionamiento del parque informático de la empresa, siendo esto último lo que se pretende en realidad. Manipular.

6- Lograr subvenciones públicas o exenciones fiscales pero sin importar demasiado si alguien aprende o no. Defraudar.

Para cerrar en positivo y (en mi caso) volver a los kiwis, melocotones y peras, tras haber probado el amargo pomelo, repetir que estas razones espúreas sólo pueden ser cortoplacistas y oportunistas pero que, efectivamente, a medio y largo plazo primará la verdadera dimensión revolucionaria y de gran valor añadido del eLearning: su enorme eficacia docente (sólo o complementando la enseñanza presencial), su adaptabilidad, la conectividad global que permite (oyendo a todos, desde todas partes), la interactividad profesor-alumno y alumno-alumno, la individualización de la enseñanza, la escalabilidad…

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