Archivo de Enero, 2004

Ene 27 2004

El IESE a escena (I)

Publicado por Íñigo Babot en Revista eLearning

Adam Mendelson, Director de eLearning de IESE Business School, explica la introducción de la enseñanza virtual en esta institución.

(Tiempo estimado de lectura: 4 minutos)

En las dos próximas entregas de eLearning, Corporate Learning, el autor dejará la palabra a Adam Mendelson, Director de eLearning de IESE Business School, para que nos explique la introducción de este sistema docente en la mundialmente reconocida escuela de negocios.

Antes de hacerlo, ruego se me permita expresar mi sincera gratitud a Adam por su rica y sumamente interesante aportación, además de confesar mi satisfacción al comprobar, in situ, la fuerza que está adquiriendo el eLearning en esta institución. El que escribe es buen conocedor del IESE, antiguo alumno y amigo de varios profesores. De este modo, es una alegría observar cómo mi escuela de negocios adopta la enseñanza virtual y confía en el sistema.

Cedo ya la palabra a Adam:

El eLearning en el IESE ya es un hecho y un éxito. Funciona no porque el IESE haya cambiado su ideología educativa, sino porque los métodos que el IESE siempre ha utilizado son fácilmente transferibles a los entornos virtuales.

Hace tres años, el IESE lanzó la primera edición de su Global Executive MBA, un programa que combina períodos cortos de clases presenciales con períodos más largos de eLearning. Para muchos, este programa representaba un cambio sorprendente: ¿De verdad una institución con la reputación y tradición del IESE se estaba metiendo en el mundo de la enseñanza a distancia? ¿Sería posible que este programa tuviera la misma calidad que los programas presenciales? Sin embargo, para los que habíamos participado en el diseño y desarrollo del programa, realmente el tema no había cambiado tanto. Obviamente el uso de la tecnología era una innovación importante, pero las ideologías y metodologías pedagógicas eran exactamente las mismas que el IESE aplicaba a todos sus programas. Nuestra intención no fue adaptar nuestros métodos de enseñanza a la tecnología, sino aprovechar la tecnología para poder implementar estos mismos métodos a distancia.

Es probable que al lector le parezca un plan desastroso intentar trasladar métodos presenciales a un entorno virtual, pero hemos de reconocer que los métodos del IESE nunca se han basado en la típica clase magistral.

Los procesos de enseñanza y aprendizaje en el IESE se basan principalmente en el método caso y en el trabajo en equipo. Son procesos comunicativos y colaborativos en los cuales los participantes aprenden a través del diálogo entre ellos. Al discutir los problemas y sus posibles soluciones, los participantes comparten sus ideas, experiencias y conocimientos previos, para así generar nuevos conocimientos que les ayudarán a enfrentarse a los problemas reales de sus carreras profesionales. En este sentido, el método caso consiste en practicar la toma de decisiones difíciles. Durante este proceso, el profesor no es un emisor de la información, sino que es un facilitador del diálogo. Su rol es guiar la conversación, empujando y motivando a los participantes para garantizar que saquen los puntos claves del caso presentado.

Si reflexionamos un momento sobre la utilidad verdadera de la Internet, debe quedar claro que estos métodos didácticos funcionan perfectamente dentro del eLearning. La Internet, al fin y a cabo, es una herramienta de comunicación y colaboración. Nos permite compartir ideas con quien sea, cuando sea, desde donde sea. Así pues, lo que hemos hecho en el IESE no es sustituir a nuestros profesores por ordenadores ni contenidos multimedia, sino que hemos sustituido nuestras aulas por una plataforma de comunicación y colaboración virtual. Por ejemplo, en un programa presencial, nuestros participantes reciben un caso en papel, pasan un par de horas preparando el caso dentro de su equipo, y después la clase entera se reúne durante otra hora y media en la cual discuten el caso con el profesor. En uno de nuestros módulos de eLearning, los participantes reciben el mismo caso (o en papel, o en formato digital), lo preparan durante unos días en el web de su equipo (la cual incluye herramientas de chat síncrono, foros de discusión asíncronos y carpetas compartidas para colaborar en documentos), y después pasan una semana discutiendo el caso con la clase entera en un foro de discusión guiado y moderado por el profesor.

Una pregunta lógica sería si estas discusiones virtuales llegan a tener el mismo valor que las discusiones presenciales. Hemos observado que en muchos casos las discusiones son más profundas en los foros que en las aulas porque los foros aportan todas las ventajas de la comunicación asíncrona. Los participantes y el profesor disponen de más tiempo para leer y reflexionar sobre las intervenciones de los demás. De esta manera, todos piensan en lo que quieren decir antes de decirlo. Desaparece la urgencia de decir lo primero que se nos ocurre y se acaban notando más los comentarios inteligentes que los comentarios carismáticos. Además, redactar nuestras ideas nos obliga a entenderlas y estructurarlas mejor. La comunicación escrita requiere un esfuerzo más grande, pero este esfuerzo se convierte en un dialogo más preciso, más profundo y más educativo.

La siguiente pregunta ha de ser: ¿por qué mantener los períodos de clases presenciales si las clases por Internet funcionan tan bien? (ver siguiente entrega).

No hay comentarios

Ene 15 2004

El amargo pomelo

Publicado por Íñigo Babot en Revista eLearning

Breve reflexión sobre motivos alternativos por los que se va a implantar el eLearning, al margen de su eficacia docente y sus muchas virtudes como sistema pedagógico.

(Tiempo estimado de lectura: 3 minutos)

El que escribe debe confesar su enorme afición (casi adicción) por las frutas dulces. Sin embargo, de vez en cuando creo que está bien tomarse medio pomelo y degustar su amargor. Ello me permite equilibrar, no empacharme, variar, y apreciar mejor el sabor de la fruta que me gusta más: la dulce.

Con la investigación y el estudio creo que sucede lo mismo: lo razonable es desarrollarlos siempre en la vertiente que más nos interesa, nos atrae y nos motiva, pero sin descuidar que existen otros aspectos, quizá menos brillantes a nuestro modo de ver, pero que no por ello deben obviarse. Ello nos permite comprender mejor la globalidad del tema y tener una visión más justa y ponderada, no creernos demasiado en posesión de la verdad absoluta, ser más humildes.

En el sector del eLearning, tras conocer el tema y a sus protagonistas en profundidad, sinceramente creo que existen muy pocas dudas sobre su potencia como sistema pedagógico, sus grandes virtudes, la revolución que supone y el enorme avance que representa en la historia de la educación (en mi modesta opinión, uno de los dos mayores en el último milenio). Pero no conviene olvidar los aspectos más prosaicos del asunto: razones alternativas y menos brillantes que, en todo caso, asegurarían su implantación.

Son el tipo de argumentos que el autor oye en algún congreso o conferencia a los que acude. Allí encuentra excelentes profesionales y escucha, de algunos de ellos, de vez en cuando, algo como: “Íñigo, tú estás investigando los aspectos de más valor añadido y más prácticos del eLearning, y es bueno que lo hagas porque son los que prevalecerán a medio plazo. Pero no te olvides de que, a corto plazo, también se usa por razones menos vistosas, como por ejemplo…”.

Algunas razones amargas para implantar eLearning

1- Reducir drásticamente los costes de capacitación en la empresa, sin que nadie pueda quejarse (ningún trabajador ni organismo público) de que no se imparte formación suficiente en la compañía. Justificarse.

2- Dar una imagen empresarial moderna y vanguardista, de uso de tecnología punta. Aparentar.

3- Lograr indirectamente que los empleados tiendan a estudiar y formarse (aunque sea en provecho de la empresa) en su tiempo de ocio, y no durante su jornada laboral: que lo hagan desde casa o fuera de horas de trabajo. Maximizar productividad.

4- Poder echar la culpa a los empleados (y nunca a ningún profesor, asignatura o plan de capacitación) de sus propias deficiencias formativas, explicando que -el eLearning está estudiado para que aprenda hasta el más lento de los colaboradores. Si no lo lográis, será culpa vuestra-. Eludir responsabilidad.

5- Aprovechar la implantación de una plataforma de eLearning para justificar una renovación o sobredimensionamiento del parque informático de la empresa, siendo esto último lo que se pretende en realidad. Manipular.

6- Lograr subvenciones públicas o exenciones fiscales pero sin importar demasiado si alguien aprende o no. Defraudar.

Para cerrar en positivo y (en mi caso) volver a los kiwis, melocotones y peras, tras haber probado el amargo pomelo, repetir que estas razones espúreas sólo pueden ser cortoplacistas y oportunistas pero que, efectivamente, a medio y largo plazo primará la verdadera dimensión revolucionaria y de gran valor añadido del eLearning: su enorme eficacia docente (sólo o complementando la enseñanza presencial), su adaptabilidad, la conectividad global que permite (oyendo a todos, desde todas partes), la interactividad profesor-alumno y alumno-alumno, la individualización de la enseñanza, la escalabilidad…

No hay comentarios