Abr 25 2003

Desgraciadamente, aún mucha basura en el sector (testimonio real)

Publicado por Íñigo Babot a las 6:39 en Revista eLearning

Tras una serie de artículos sobre la situación de líderes brillantes y ejemplos a seguir en diferentes países de todo el Mundo, volvemos a ver perversiones del eLearning que deben erradicarse con firmeza… en nuestra propia casa. Ofrecemos otro testimonio de una lectora valiente.

(Tiempo estimado de lectura: 2 minutos)

Una vez más, una lectora nos escribe para contarnos su desgraciada experiencia real. En anteriores artículos nos estábamos acostumbrando a ver ejemplos alentadores pero tampoco hay que olvidar aquello contra lo que debemos combatir, que ensucia y entorpece el desarrollo del buen eLearning. Ofrecemos este testimonio por su denuncia contundente y agradecemos a Gema García su autorización para publicarlo.

En el siguiente artículo (nº 26), volveremos a hablar de iniciativas interesantes y novedosas para explicar que hay mucho bueno y muy prometedor en el sector… pero, a la vez, se deben ir denunciando los timos sin tapujos.

Habla Dña. Gema García:

Apreciado Íñigo,

Soy lectora habitual de tus artículos y veo que pones sentido común, por eso te explico mi caso. Me ha sucedido algo vergonzoso y sobre lo que te pido opinión. Contraté un presunto curso eLearning de contabilidad básica al centro educativo ZZZ. Me costó 1200 €, lo cual no me parece una cifra nada despreciable. Para empezar, acceder al material me costó tres semanas, pues el password no estaba bien introducido (por ellos) y no sabían arreglarlo. Tenía que examinarme, para obtener su especie de diploma, a la cuarta semana. Una juerga, vamos. Al ver el curso, mi indignación fue en aumento: eran fotocopias y más fotocopias, presentadas en pdf, fusiladas literalmente de un libro que, casualmente, yo había consultado alguna vez. Su desvergüenza era tal que ni tan siquiera lo reescribieron con otras palabras. No había ni un solo ejercicio práctico ni problema: sólo rollo y más rollo. Así era imposible aprender contabilidad, ni entrenarse en nada. Para colmo, llamé a la editorial que editaba el texto original (para preguntar qué significaba todo aquello) y no sabía que se lo habían tomado prestado estos individuos. Aún no me han devuelto el dinero ni se me ponen al teléfono (me dejan la llamada en espera) pero tanto la editorial propietaria del Copyright como yo misma vamos a emprender acciones legales contra esta gentuza. Repito, GEN - TU - ZA.

Como tú recomendabas, no volveré a comprar un curso que no tenga una buena marca detrás. Dime qué más puedo hacer para darles su merecido a estos impresentables, por favor.

Un saludo,

Gema

El autor suscribe lo dicho por la Sra. García: estos listillos son auténtica gentuza, sin más. En consecuencia, es de desear que nuestro sistema judicial actúe diligentemente y les imponga el castigo que se merecen con toda su dureza. Sin más. Engañar y timar a alguien que intenta aprender e invierte en ello esfuerzo, tiempo y dinero, con buena fe, parece un delito especialmente execrable. Señores jueces, hagan su trabajo.

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