Ene 02 2003
Learn by Teaching: contribución desde Chile
Reflexión de un especialista en eLearning sobre el nuevo método experimental comentado en nuestra anterior entrega: el Learn by Teaching.
(Tiempo estimado de lectura: 3 minutos)
En relación a la anterior entrega de esta revista, Learn by Teaching, he recibido una contribución desde Chile del experto que allí se citaba: Javier Martínez Aldanondo.
He pedido su permiso para publicarla por ser una reflexión muy interesante sobre el tema tratado.
Aprovecho para agradecer sinceramente las varias contribuciones de prestigiosos especialistas y lectores a esta revista, pues la enriquecen enormemente y le dan mucha mayor pluralidad.
Sin más, doy paso al mensaje de Javier:
Estimado Íñigo,
En referencia a lo que comentas en tu articulo Learn by Teaching, en efecto lo comparto plenamente. El estadio superior del conocimiento se pone a prueba y se demuestra cuando tienes que ayudar a que otros aprendan.
Las personas no aprenden CUANDO lo deciden los profesores (todos los lunes de 3 a 5) sino cuando ellos lo necesitan o les interesa y además aprenden lo QUE ellos quieren y no lo QUE los profesores queremos que aprendan.
Por tanto, una persona no puede estar segura de que sabe algo hasta que se pone en la situación de ayudar a que otras lo aprendan. Y me refiero a saber como conocimiento tácito, el saber HACER que aplicamos a diario en nuestro trabajo y que, sin embargo, no somos conscientes de ello ni jamás hemos aprendido en un aula sino a lo largo de años de trabajo, con la experiencia. Este conocimiento no se transmite directamente sino que los alumnos lo deben construir (y hace falta tiempo, motivación y la posibilidad de practicar para construirlo) y nosotros ayudarles en esa tarea.
El conocimiento explícito, la información, lo transferible directamente a otras personas mediante transparencias de PowerPoint no tiene un valor especial. Hay muchos libros y fuentes de información infinitas (mas aún con la desorganizada biblioteca Internet) que lo recogen con mayor detalle y precisión de lo que nosotros haríamos.
Ahora bien, convendrás conmigo en que el 90% de la formación/enseñanza/educación o como queramos llamarla es básicamente transmisión de información: no son experiencias enriquecedoras para los alumnos y menos aún para los profesores.
Para este ejercicio, viene muy bien este juego de palabras: para Enseñar a Aprender, primero hay que Aprender a Enseñar… y aquí radica el gran problema. La mayoría de los profesores identifican Enseñar con decir a los alumnos como son las cosas o como deberían hacerlas. Escucha, toma apuntes, no preguntes nada que esté fuera del guión y haz el examen respondiendo como yo quiero que lo hagas (verdades absolutas).
¿Es esto enseñar a aprender? ¿Cuál es el papel de los alumnos? Y, viéndolo desde el punto de vista del aprendizaje y del profesor, ¿qué aprende un profesor? NADA. El profesor es incapaz de enseñar a aprender porque jamas ha aprendido cómo enseñar. Siempre ha jugado un rol pasivo. Como alumno, se le llenó la cabeza de datos como el coche cuyo depósito hay que llenar de gasolina y, cuando ha llegado a ser profesor, se limita a repetir el modelo que siempre conoció. Resultado: el alumno aprende poco y se olvida de todo y el profesor no aprende nada, se aburre y se frustra (por eso los profesores huyen de las clases, porque no les aportan nada, no les enriquecen).
Sin embargo, si el profesor adopta la postura de guía, de facilitador, ayudando a que el alumno descubra y construya su camino, se haga preguntas, explore, investigue, se equivoque, estará en una posición de que poder aprender tantas cosas nuevas como alumnos tenga HACIENDO cosas, investigando, buscando soluciones, etc.
Como resumen de esto, ayudar a otros a aprender es el último peldaño de la escalera. Si lo superas, matrícula. Lo malo es que no se trata de hacerlo de la forma que se viene llevando a cabo desde hace tiempo, como una caja de resonancia. Como he dicho, más bien hay que conseguir que el alumno haga: ser guía. Y es para cambiar este esquema donde podemos apoyarnos en la tecnología y utilizarla como excusa para romper el único modelo anquilosado que lleva varios siglos sin evolucionar.
Cuidate mucho y saluda a todos de mi parte,
Javier Martínez Aldanondo







