Archivo de Octubre, 2002

Oct 18 2002

Comentarios al testimonio de Gonzalo Gil

Publicado por Íñigo Babot en Revista eLearning

Tras publicar un Doloroso testimonio de un lector, hemos recibido numerosas cartas que aplauden a D. Gonzalo Gil y que refrendan que aún queda mucha basura por limpiar en este sector.

(Tiempo estimado de lectura: 2 minutos)

En relación a la carta que publicamos de D. Gonzalo Gil, he decidido difundir una de las muchas respuestas y comentarios recibidos, pues explica muy bien qué significa el verdadero eLearning. Es de un muy querido y respetado colega, Ignasi Tebé, que lleva muchos años trabajando auténtico eLearning y que saludo afectuosamente.

El que existan tantos mensajes sobre la estulticia de ciertas empresas que venden cursos eLearning indica, inequívocamente, el grado de contaminación del sector. Pero no olvide el lector que, como se decía en varios mensajes anteriores de esta misma revista, el buen eLearning existe y será importantísimo. Cada vez más. Lo que ocurre es que la calidad aún cuesta encontrarla y, alrededor de gente y organizaciones serias y honestas, hay mucho aprovechado, amante del pelotazo, que desorienta a numerosos estudiantes.

A continuación transcribo el mensaje de Ignasi:

Querido colega Iñigo,

Veo con tristeza tu necesidad, que comparto plenamente, de publicar íntegramente la carta de Gonzalo Gil. Agradezco, en nombre del sector, la omisión de Nombres y Marcas, demasiado conocidas por cierto. Nuestro amigo Gonzalo, ha sido víctima de los que hablan mucho, dicen tener mucho y, permitidme la licencia, la cagan mucho. Esto no es e-Learning ni nada parecido, esto me recuerda los viejos timos de la estampita o del televisor, lástima que los “Gonzalos” la mayoría de veces se callan y, con ello, otorgan. Felicidades a este Gonzalo Gil por su valentía en exponer lo sucedido y echar hacia delante una denuncia y defensa de sus derechos. Pagar 900 € por un curso que no lo es, se llama estafa.

La formación online es algo mucho más serio y por ello no puede hacerse bien en plan individual. Un buen experto cobra de 60 a 120 € la hora y debe emplear, con un grupo de 12-25 personas, un mínimo de dos horas diarias. Si además le añadimos al tutor – dinamizador, etc., no podemos hacer cursos sueltos o intentar venderlos como grupales, cuando no lo son.

Al margen de un buen contenido, una buena estructura y actividades, las respuestas deben llegar en 24 horas máximo, la tutoría debe ser proactiva y no solo reactiva. Hay que buscar el debate en los Foros, Chat y Correo electrónico y a veces hay que descolgar el teléfono.

Formar o Educar, como prefieras, requiere hacer participar a los alumnos, con sus casos y problemas cotidianos, tratar al grupo y a los individuos, saber sus nombres, apellidos, su currículum y conocer sus necesidades y expectativas, sus ilusiones y ayudarles a conseguirlas.

Lo demás no es e-Learning, será otra cosa, … ¡por favor, que no las compren!

Recibe un afectuoso saludo,

Ignasi Tebé

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Oct 14 2002

Doloroso testimonio de un lector

Publicado por Íñigo Babot en Revista eLearning

Se reproduce literalmente la carta de un lector.

(Tiempo estimado de lectura: 3 minutos)

El otro día recibí un mensaje de un lector de eLearning, Corporate Learning: D. Gonzalo Gil. Me explicaba su pésima experiencia con una de esas empresas liantes a las que tantas veces nos hemos referido. La carta tiene tanta fuerza, es tan valiosa y confirma con tanta precisión y descarnado realismo lo expuesto en nuestro anterior número, que he rogado al Sr. Gil que me deje reproducirla literalmente, sin más comentarios.

Agradezco muy sinceramente al Sr. Gil su testimonio y su autorización para divulgarlo: espero que nos sirva de advertencia y reflexión a todos. Omito el nombre de las empresas implicadas pero son bastante conocidas.

Estimado Sr. Babot,

Le comentaré brevemente, tampoco deseo aburrirle con mis problemas, mi breve experiencia como alumno de un curso tipo e-learning.

Tras leer su artículo de esta semana, creo que me podría incluir dentro del grupo de “compradores de sueños”. Mi ilusión era ser capaz de crear páginas web de cierta complejidad por puro reto/placer. Al fin y al cabo, lo más que iba a hacer era una página personal y quizás alguna página para el negocio de algún amigo o familiar. No es una habilidad que vaya a utilizar en el trabajo, en absoluto. Pero bueno, uno tiene sus inquietudes, su ego, sus ganas de estar al día, sus hobbies…

Ignorante de mi, caí en las redes de XXX y su curso “Experto en Internet y Comercio Electrónico” que ofrecen con el respaldo de YYY (se han cubierto de gloria asociándose con esta gente). Seguro que ha oído los anuncios de este curso en la radio, donde afirman que “en tan sólo 4 meses te convertirás en uno de los profesionales mejor remunerados, en todo un profesional de la red”. No comments.

Su equipo de telemarketing me vendió el curso en un momento. Me dijeron que podía empezar el curso cuando quisiera (y que, una vez empezado, tenía 30 días para devolverlo), que era el curso más completo sobre este tema, que al acabarlo sería capaz de diseñar webs de todo tipo, incluso tiendas on-line, que tendría un tutor personal 24 horas/día, que recibiría periódicamente una actualización de los contenidos, etc. Pero debía matricularme ya, pues el plazo acababa en 7 días.

Compré el curso y tardé 3 meses en empezarlo (por viajes de trabajo y demás líos). Cuando lo empecé, descubrí que los contenidos eran muy malos y muy básicos.

Por curiosidad, hice algunos de los test de la web para alumnos. Aprobé casi todos los exámenes on-line del curso sin haber leído los contenidos ni haber hecho los ejercicios (y, obviamente, sin tener ni idea de hacer páginas web). El tutor on-line era un e-mail a donde podías dirigir tus dudas y que tardaba más de 1 semana en contestarte (si es que lo hacía). De hecho, en la web de alumnos hay un foro para los mismos donde el tema principal de discusión es CUANTO tardan los tutores en contestar.

El plazo de matriculación no acabó a los 7 días (como me dijeron) y, a día de hoy, más de 1 año después, siguen vendiendo ese curso. Lo peor de todo es que no aceptaron que lo devolviese, aunque lo hice en un plazo menor a 30 días tras haber comenzado el curso tal como se indicaba. XXX argumentaba que el plazo eran 30 días desde que recibiera el curso y no desde que lo comenzase (obviamente, no es lo que ellos mismos me habían dicho cuando me lo vendieron).

XXX no aceptó la devolución. Yo di orden al banco para que devolviera todos los recibos que llegaran.

Como la devolución no fue aceptada y como tardé 3 meses en empezar el curso y los 3 primeros recibos fueron pagados, la ley supone que yo acepté los términos del contrato y del curso (pese a que no llegue a firmar nada).

XXX lleva meses amenazándome (y tendría que oír lo “agradables” que son al teléfono), ha puesto el caso en manos de sus abogados y me ha inscrito en no sé qué archivo de morosos. Mi abogado ya está al corriente.

A mi me parece que XXX tiene el timo muy bien montado. Una buena estrategia de marketing, un material mínimo para el curso, una página web para los alumnos donde se puedan rellenar unos test y desde donde puedas enviar tus dudas a un tutor que no contesta, un buen equipo de cobro de morosos y unos buenos abogados y, a razón de 900€ el curso, creo que los números no les deben salir mal.

Lo peor de todo es que mi trabajo no me permite asistir a clases presenciales. Personalmente, tengo algunas inquietudes y la enseñanza a distancia “de calidad” podría ser mi solución.

Pero, si una vez superado el temor inicial a pagar por algo que no has visto, ni tocado, ni oído, te timan como a un primo, se te quitan las ganas de volver a confiar en cualquier centro de enseñanza a distancia.

Estoy totalmente de acuerdo en la creación de algún sello de calidad para los diferentes centros de este tipo.

Perdóneme si le he aburrido con esta historia. Tras leer su artículo, he sentido la necesidad de comentárselo.

Gracias por su tiempo y atención.

Reciba un cordial saludo,

Gonzalo Gil

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