May 10 2002

Renovarse o…

Publicado por Íñigo Babot a las 7:27 en Revista eLearning

¿Qué supone el e-Learning para algunos sectores educativos muy tradicionales?

(Tiempo estimado de lectura: 2 minutos)

Este mismo mes he tenido la ocasión de comentar el estado del sector con los responsables de dos de las más prestigiosas escuelas de negocios de nuestro país. Las cuatro principales conclusiones, en ambos casos, fueron las mismas:

- muchísimo potencial
- mucho por aprender y mejorar
- crecimiento esperado muy importante
- fuerte resistencia al cambio por parte de organizaciones y profesores muy tradicionales

La siguiente pregunta era, ¿por qué hay sectores renuentes a probar (aunque sea tan sólo parcialmente) modelos e-Learning, si parecen presentar ventajas muy diferenciales en ciertas aplicaciones? La respuesta me la dió una de estas personas, en forma de nuevas preguntas:

¿Qué debieron pensar los actores de teatro cuando se inventó el cine? ¿Qué ha declarado algún gran actor de cine cuando se inventaron los protagonistas virtuales?

Buena reflexión.

El e-Learning cambia notablemente las reglas de la educación tradicional. Nos hace volver a los orígenes y preguntarnos cosas del estilo de: ¿cómo aprendemos? ¿qué nos motiva? ¿qué mecanismos hay que emplear? Muchas de ellas se dan por supuestas en las actuales universidades y escuelas de negocios… pero no lo son.

Un profesor con atractivo personal o dialécticamente brillante cuenta con muchísima ventaja empleando la herramienta pedagógica del método del caso. Un buen ponente puede dar una excelente lección magistral. La cosa funciona, no necesitan revisar su método.

¿Qué ocurre con el Distance Learning y el e-Learning? Cambia el interface, cambian las reglas, cambia totalmente el panorama. Las ventajas competitivas que más cuentan pueden ser otras: organización de contenidos, diseño instruccional, seguimiento virtual…

Por supuesto, un profesor tradicional también puede contar con enormes ventajas en el nuevo escenario: método, experiencia docente, contenidos, capacidad de análisis… siempre que no se bloquee y considere que los canales modernos son una amenaza para él.

Una nueva forma de acercarse al alumno es siempre una ventaja: complementa, ayuda, abre otras posibilidades. Eso sí, da más trabajo. Uno tiene que moverse, desaprender y volver a aprender, cuestionar lo que daba por seguro, reinventar. Supongo que muchísimos lectores conocerán ya el excelente libro ¿Quién se ha llevado mi queso? (Spenser Johnson, Ed. Urano, 2000) pero, si no es así, éste es el momento de recomendarlo, sin reservas.

Ahora quisiera formular otras preguntas, a modo de síntesis:

¿Cómo evolucionaron los actores de teatro que también aprendieron a hacer cine (la técnica interpretativa es totalmente diferente)? En general, ¿pudieron simultanear (sin substituir) ambas técnicas exitosamente?

¿Cómo han acogido, la crítica y el público, a aquellos famosos intérpretes de cine que han querido prestar su voz, o su físico (para modelado) a protagonistas virtuales? ¿Están estos actores mejor preparados para competir en el nuevo escenario?

Pues ya se sabe, renovarse o…

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