abr 02 2002

La ética del hacker

Publicado por a las 7:02 en Revista eLearning

Análisis de las posibilidades del nuevo escenario: potencial acceso ilimitado a las mejores fuentes de conocimiento global, los más prestigiosos programas académicos y los más brillantes profesores del mundo, sin moverse del puesto de trabajo o el propio hogar.

(Tiempo estimado de lectura: 4 minutos)

La ética del hacker. Así se titula un excelente libro (Ed. Destino, Barcelona, 2002) del Dr. Pekka Himanen, profesor de las universidades de Berkeley y Stanford, que describe la filosofía que defienden los auténticos hackers: acceso ilimitado a toda la información que circula por Internet y a los códigos fuente, para que todos podamos enriquecernos del conocimiento global, contribuir a su engrandecimiento y su expansión universal. El maestro de Pekka, el insigne Dr. Manuel Castells, ya explicó otros aspectos de esta forma de pensar en su muy prestigiosa obra La Era de la Información (Alianza Editorial, Madrid, 1997).

El otro día coincidí con el Dr. Himanen en el coloquio del programa Mil.lenium, de C33, en el que ambos participamos. Es un tipo verdaderamente interesante. Trazó un paralelismo entre la ética de los hackers y la de los inspiradores del nuevo sistema operativo Linux (libre acceso al sistema utilizando el llamado código abierto: cooperación entre todos sus usuarios para modificarlo, reprogramarlo, perfeccionarlo o enriquecerlo, para luego poner sus aportaciones a la libre disposición de toda la comunidad global). Contrapuso esta actitud, de generosa compartición del trabajo e igualdad de oportunidades, a la que se adopta en el sistema operativo de Microsoft (Windows), donde no se permite conocer las tripas del sistema, ni modificarlas, ni hacer aportaciones. Es una política monopolística donde el usuario que quiera utilizar Windows debe tomarlo tal como es, someterse a su disciplina… y, por supuesto, pagar su precio.

¿Qué sucederá con el eLearning? Los mejores centros docentes, ¿decidirán abrir sus puertas al mundo? Los más brillantes profesores internacionales, ¿aceptarán impartir clases en un aula global, virtual, sin barreras físicas y, por supuesto, bastante más económica? ¿Se compartirán, con ricos y pobres, los más perfectos programas pedagógicos? ¿Tendrán acceso igualitario a ellos, tanto los directivos de grandes multinacionales, como los de PYMES o micro-empresas? ¿Tendrán algo que decir al respecto los gobiernos de uno u otro signo?

El eLearning (siempre que se haga bien, como decíamos en el artículo anterior) probablemente abarate la formación, la universalice, la haga mucho más accesible y asequible para diferentes clases sociales. ¿Qué políticas se adoptarán, ante este fenómeno?

El conocimiento y la educación son las llaves del progreso, del desarrollo económico y social. Muchos pueblos del mundo no prosperan, símplemente, porque no pueden aprender. No son menos inteligentes: sólo están menos formados. Numerosas dictaduras actuales mantienen su poder ineducando y desinformando a los ciudadanos, manteniéndoles en la ignorancia. Para ellos resulta mucho más fácil manipular gente poco preparada.

Lo mismo sucede con organizaciones e individuos: cuando se les enseña y se les permite hacer uso de herramientas tecnológicas, avanzan enormemente en muy poco tiempo. Las barreras disminuyen, las diferencias se acortan.

Así, compartir conocimientos es compartir riqueza y ser más justos, dirán algunos…pero, tratándose de conocimientos empresariales, de técnicas de gestión y administración de negocios, de estudios de mercado, también puede significar alimentar a potenciales competidores, dirán otros.

Aunque no lo parezca a simple vista, la globalización del conocimiento puede representar una dura prueba para muchos monopolios aparentemente intocables. Las mejores escuelas universitarias de negocios (foros de libertad de cátedra e igualdad de oportunidades para todo el que tenga capacidad intelectual, que no económica, suficiente) podrán cumplir mejor con su misión. Muchísimas más organizaciones, de todos los tamaños, podrán acceder a sus programas educativos vía eLearning y Distance Learning. Los directivos no deberán costearse caros viajes, pagar altísimos fees ni estar sujetos a exigentes horarios presenciales: todo será mucho más flexible.

Si ello sucede alrededor de unas estructuras corporativas cuya riqueza fundamental, cada vez más, reside en el talento y formación de sus colaboradores, supondrá que surjan duros competidores donde antes parecía imposible encontrarlos (países del Tercer Mundo incluidos). Las historias de empresas que nacen en pequeños garajes o chamizos y llegan a ser imperios, pueden ser mucho más frecuentes: organizaciones y profesionales de poder adquisitivo modesto podrán prepararse, virtualmente, en centros que hoy les resultan inaccesibles, tanto física como económicamente. Y, si cuentan con suficientes recursos intelectuales, podrían atacar grandes dinosaurios o romper sectores con mucha mayor asiduidad.

Democratización educativa global, podríamos llamarlo. O algo así de rebuscado. En todo caso, un fenómeno muy importante que puede igualar mucho más la contienda y hacer más duros los mercados.

Ya sucede, con frecuencia, en el mundo del deporte: atletas pobres compiten y ganan a atletas muy ricos sólo porque, por fin, han accedido a materiales y equipamiento equivalente. El talento al poder. Ahora, con las nuevas herramientas virtuales, esto puede empezar a llegar también, poco a poco, al mundo de la empresa. ¡A prepararse!

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