abr 15 2002
La formación poliédrica (II)
¿Cuál es la formación técnicamente ideal para directivos y colaboradores del s.XXI? ¿Cómo impartirla y tutelarla, con apoyo eLearning?
(Tiempo estimado de lectura: 3 minutos)
En el artículo anterior se hablaba de lo imprescindibles que resultan, para individuos y corporaciones, los programas de formación continua. La actualización ininterrumpida es un factor competitivo de primerísimo nivel, y aun más en el actual entorno de cambio constante y vertiginoso. También se decía que dichos programas deben personalizarse, con ayuda de eLearning (sin apoyo virtual resultaría demasiado complejo) para equilibrar, armonizar, reforzar y completar los perfiles de competencias de cada profesional (o, al menos, de cada nivel jerárquico u organizativo concreto). Le llamamos formación poliédrica a la carta. Ahora bien, ¿cuál es el proceso para realizarla? ¿Cómo se diagnostican las necesidades de reciclaje permanente de cada colaborador o equipo humano? ¿Qué aspecto tiene el plan educativo in company resultante?
El proceso comenzará, por ejemplo, cada nuevo año (debe hacerse periódicamente, tipo chequeo médico general), con una evaluación de resultados de la formación continua recibida el año anterior. Luego, se medirá la evolución de nuestros conocimientos, técnicas, habilidades y competencias globales, comparándolas con las óptimas para desempeñar perfectamente nuestras funciones en la compañía. Sea cual sea nuestro nivel en la organización y teniendo en cuenta que se conoce bien nuestro historial, esto puede lograrse en una sola mañana: una entrevista personal a nosotros y nuestro(s) superior(es) inmediato(s), que deberían implicarse y, quizá, algún test actitudinal o aptitudinal online (actualmente, muy avanzados), si aun quedase alguna duda concreta. Por supuesto, nuestras inquietudes y peticiones serán especialmente valoradas.
Nuestro perfil actualizado se guardará en un archivo confidencial y, a continuación, se programará nuestro plan de formación (diferentes actividades enfocadas a reforzarnos), para el año que entra.
Por ejemplo, el Sr. X, directivo en funciones muy estables necesitará: – un curso eLearning de finanzas – asistencia a tres conferencias-coloquio presenciales sobre liderazgo – lectura de un libro sobre comportamiento organizativo – dos módulos eLearning sobre técnicas de comunicación – seminario de una escuela de idiomas, 20% presencial – 80% virtual, de inglés para negocios – participación en un proyecto virtual comunitario pan-europeo (15 participantes de 8 países diferentes), organizado por una escuela de negocios, sobre gestión del tiempo.
Todas estas actividades serán tutorizadas virtualmente por un experto (generalmente, profesor de una escuela de negocios o un centro universitario) que irá midiendo nuestro aprovechamiento y nos responderá preguntas.
A principio del próximo año, se repetirá el proceso: chequeo médico, análisis de nuevas necesidades y plan de gimnasia mental para el siguiente curso.
Toda esta programación puede ser muy adaptable, pues hay mucha parte virtual y muy poca presencial, y puede planificarse individualizadamente (en general, para altos directivos) o sistematizarse para niveles funcionales y jerárquicos de requerimientos muy similares (en general, para mandos intermedios y colaboradores). La efectividad es altísima, pues esta formación poliédrica a la carta refuerza nuestros aspectos más débiles.
Por supuesto, si debemos asumir nuevas responsabilidades o funciones muy diferentes a las que desempeñamos, puede requerirse un master de larga duración o un programa más intensivo. Pero si nuestra posición es estable, esta gimnasia de mantenimiento y refuerzo, amoldándose a nuestra disponibilidad y requiriendo poco tiempo de dedicación, puede ser suficiente para mantenernos ágiles y en forma. Resultará refrescante y oxigenante (como puede serlo un entrenamiento deportivo), compensando y reduciendo nuestras carencias, haciéndonos más completos y regulares (de eso se trata).
¿Ciencia ficción? No, en absoluto. En Estados Unidos ya empieza a hacerse (en compañías muy concretas) y debería seguir implantándose si, realmente, individuos y organizaciones quieren mejorar mucho su competitividad.









